CONJUNTOS HISTÓRICOS

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La provincia de Badajoz cuenta con doce municipios declarados Conjuntos Histórico-Artísticos por la conservación de su patrimonio y su singularidad histórica y artística.

 

Alburquerque

Alburquerque está enclavado en la Sierra de San Pedro. En esta población quedan huellas de población judía, y en el barrio medieval, se han encontrado restos de una posible sinagoga.

Entre sus monumentos destaca el Castillo de Luna, con cuatro áreas defensivas escalonadas a lo largo de la ladera norte del cerro sobre el que se asienta, por donde tiene entrada desde la población.

Otros elementos defensivos son las rampas de acceso y las cuatro puertas de entrada que conducen al patrio de armas, donde se encuentra la iglesia de Santa María del Castillo. Todo dominado por la impresionante atalaya de la Torre del Homenaje, construida por D. Álvaro de Luna para las guerras a favor de “La Beltraneja”.

Junto a una de sus caras se abre la puerta al segundo recinto, con la torre de los Cinco Picos y un puente levadizo de más de 10 metros de altura, que une esta torre con la del Homenaje.

En el casco urbano destaca, también, el Barrio Medieval o “Villa Adentro”, en el interior del recinto amurallado. En él se conservan varias torres defensivas: del Reloj, Torre Cabrera y Torre Rocha; y puertas como la de la Villa, de Belén y de Valencia.

El patrimonio de Alburquerque se acrecienta con las maravillosas obras de la Iglesia de Santa María del Mercado, con retablo mayor Renacentista (s. XVI); la iglesia parroquial de San Mateo (s. XVI y XVII), el convento de la Madre de Dios (su retablo mayor es churrigueresco del s.XVIII) y la ermita de Ntra. Sra. de la Soledad, construcción del s. XVIII barroca.

 

Azuaga:

En la época romana, Azuaga recibía el nombre de “Municipium Iulium Ugultuniacum” aunque su nombre proviene de una tribu bereber, los “zuwaga”.

Reconquistada por el Maestre de la Orden de Santiago, Pelay Pérez Correa, quien la incorpora al reino de Castilla León. Su edficiación más importante es el Castillo de Miramontes, en ruinas.

A finales del s. XV se levantó la ermita de San Sebastián y los Santos Mártires, de estilo mudéjar; y, entre los s.XV y XVI, se construye la iglesia parroquial de Ntra. Sra. de la Consolación, el templo gótico más importante de la provincia, en decoración, y el segundo en extensión, tras la catedral de Badajoz. Fue declarada “Bien de Interés Cultural”, con categoría de Monumento en 1993.

Durante los s.XVII y XVIII, Azuaga evoluciona urbanísticamente con gran rapidez, respondiendo la vivienda típica a las características generales de la zona meridional de Badajoz, con claras influencias de Andalucía.

Las casas nobles ocupan grandes solares, y sus fachadas reflejan combinaciones de estilos barrocos y neoclásicos.

En el s. XVIII se construyó una ermita, hoy iglesia parroquial del Cristo del Humilladero.

En 1.998, una buena parte del caso urbano es declarado “Bien de Interés Cultural” con categoría de Conjunto Histórico. Forman parte de este entorno, fuentes y pilares: Fuente Atenor, el Pozo Santo (árabe) y los pilares del Pocito, de los Borrachos, Nuevo y Viejo.

Un ejemplo singular de recinto taurino es su Plaza de Toros, de forma elíptica construida a finales del s. XIX, que aprovecha la orografía del terreno en que se ubica.

 

Burguillos del Cerro:

Emplazamiento de importante historia por su patrimonio monumental, que dejaron celtas, romanos, visigodos, musulmanes, judíos y viejos castellanos; que le han permitido obtener la declaración de “Bien de Interés Cultural con categoría de Conjunto Histórico”.

Tras la dominación romana, y el paso de los visigodos y musulmanes, llegó la conquista por los cristianos hacia el año 1228.

Con la cesión de la Orden del Temple, se inicia la concentración de la población, procedente de los distintos “Burgos”, en la ladera del cerro, junto a la fortaleza. Durante los siglos XIX y XX, el núcleo urbano se expande hacia el sur, buscando la llanura.

Sobresale su castillo, edificio emblemático situado en la culminación del cerro que apellida a la población.

De sus iglesias destacan la de Santa María de la Encina (s. XIII, ahora Centro de Interpretación de la Arquitectura Popular); la iglesia de San Juan Bautista (s. XIV); la iglesia de las Concepcionistas Franciscanas (s.XVI); la ermita del Cristo y el Monasterio de las Llagas de San Francisco (s. XVI).

La Casa del Corregidor y Cárcel Real se sitúa en la Plaza Alta, y es originaria del siglo XVI. Alberga, de forma permanente, una muestra arqueológica de piezas recogidas en el término, y legajos del archivo municipal, de los siglos XVII, XVIII y XIX.

Además del antiguo Ayuntamiento, hay diez Curceros, colocados en la salida de la población para indicar el camino a los peregrinos.

El núcleo urbano es un hecho inseparable de su paisaje circundante de grandes dehesas. Los contrastes y matices geográficos originan una gran diversidad paisajística.

 

 

Feria:

Declarada “Conjunto de Interés Histórico Nacional” en 1970.

Esta población da nombre al Señorío de los Suárez de Figueroa, siendo primeros Condes de Feria, y más adelante, Duques de Feria por concesión de Felipe II.

Feria es identificada por algunos autores como la “Seria” celta, y la “Fama Iulia” romana, ya que en sus alrededores se han encontrado restos de estas épocas.

Los musulmanes también habitaron la zona. Se les atribuye la construcción de una primitiva fortaleza en el lugar en que se encuentra el castillo, uno de sus monumentos más emblemáticos y desde el que se contempla un impresionante panorama. Es una de las realizaciones más notables en su especie en Extremadura, por su situación y construcción. Tiene como elemento principal una torre cuadrangular de esquinas redondeadas de 40 metros de altura.

Cerca se encuentra el dólmen de la Casa del Monje, del que se conserva la cámara compuesta por siete grandes piedras de pizarra y el corredor.

El pueblo conserva una fisionomía especial, adaptándose a la dura topografía del terreno, con calles con fuertes pendientes y casas encaladas. La iglesia parroquial de San Bartolomé, en la que destaca la portada del lado del Evangelio, renacentista; y de la bella placita con arquerías de estilo mudéjar, situada entre la iglesia y la Casa del Concejo.

Feria celebra, a principios del mes de mayo, la fiesta de Las Cruces, de Interés Turístico Regional.

 

Fregenal de la Sierra:

La historia de Fregenal se remonta al periodo calcolítico, aunque la villa alcanzó su máximo esplendor en el siglo XVI, gracias a las numerosas industrias.

Testigo silencioso de la historia es su castillo, situado en el centro neurálgico de la población. Fortaleza de considerables dimensiones, con siete torres, en su interior alberga una plaza de abastos, un cosos taurino y una iglesia. Adosada al castillo se encuentra la iglesia parroquial de Santa María la Mayor. En ella destacan el retablo mayor, del siglo XVIII, la imagen del Cristo de la Caridad, el lienzo de la Virgen de Guadalupe y el órgano que preside el coro.

Además existen otras dos iglesias parroquiales: La de Santa Ana, que data de los siglos XV-XVI y alberga uno de los mayores tesoros artísticos de Fregenal: el retablo mayor, obra del Renacimiento, que se atribuye a Roque Balduque; y la de Santa Catalina, del primer tercio del siglo XV, destacando las capillas de la Virgen de la Salud, en cuyo honor se celebra la fiesta de los “danzadores”, de claro origen celta, y las dos pilas de agua realizadas sobre capiteles romanos, restos de la extinta ciudad romana de Nertóbriga.

Fregenal conserva otros conventos como el de San Francisco, en el que destaca su claustro, y el de la Paz, del siglo XVII.

La ermita más importante es la de la Patrona de Fregenal, la Virgen de los Remedios, de estilo barroco, en medio de una espectacular dehesa.

En sus calles y plazas se conservan bellas casas nobiliarias y blasonadas, casas adinteladas y escudos; y la arquitectura popular, con casas encaladas y adornadas con balcones y rejas.

En la Plaza Mayor está el edificio de la antigua cárcel y la Casa del Concejo. En Agosto se celebra el Festival Internacional de La Sierra, Fiesta de Interés Turístico Regional.

 

Fuente del Maestre:

Posee una notable riqueza arqueológica, histórica y monumental, por lo que la Junta de Extremadura la declaró “Bien de Interés Cultural”, con categoría de Conjunto Histórico.

El recinto amurallado, con el foro que la rodeaba, hizo de Fuente del Maestre una de las fortalezas más importantes de toda la Baja Extremadura durante la Edad Media.

Uno de los monumentos más antiguos en la muralla, del s.XIII de la que se conserva un lienzo de unos doscientos metros de longitud. A principios del s. XVI se comienza a construir la iglesia parroquial de la Candelaria, sobre otra más antigua de la que queda una torre de estilo gótico-mudéjar, del s. XV. En este edificio se combinan tres estilos arquitectónicos: gótico-mudéjar en la torre, gótico-Reyes Católico, en la nave y renacimiento en el crucero. En el exterior destaca la puerta gótica del Perdón y la puerta principal. En el interior, la puerta de la Sacristía y el retablo del altar mayor, un ejemplar del barroco de la primera mitad del s. XVIII, calificado de los mejores de Extremadura.

Otras iglesias son las del Espíritu Santo, del siglo SV; la de Ntra. Sra. Santa María la Hermosa, del XVI; San Juan, antigua sinagoga del siglo XIV; ermita del Buensuceso, siglo XVII y Santa Lucía, antigua iglesia de origen hispano-visigodo; siendo de visita obligada la iglesia y monasterio de los frailes franciscanos, fundado en el siglo XVII.

La fuente del Corro, situada en la Plaza del Gran Maestre, construida posiblemente en el siglo XVI, es la que dio nombre a la localidad: Fuente del Maestre, que también destaca por sus edificios civiles, como el palacio del Gran Maestre (siglo XIV, de estilo mudéjar; el edificio del Ayuntamiento, de estilo neoclásico (segunda mitad del siglo XVIII) y otros monumentos como el palacio Gómez-Jara (siglo XIX), los restos de la casa palacio del Temple, la casa de los Quintanos (siglo XVII), el palacio de Marqués del Lorenzana y la casa de los Ovando.

 

Jerez de los Caballeros:

Conocida como “Ceret” en época fenicia, durante la dominación romana se denominó “Caeriana” y “Fama Iulia”, conservando interesantes muestras arqueológicas, como el Dolmen del Toriñuelo. Visigodos y árabes también pasaron por estos territorios.

A partir del s.XII, con la llegada de las tropas leonesas del rey Alfonso IX, será cuando la villa de Xerez se erija en un importante núcleo y la Orden del Temple consolidará la fortaleza árabe y construirá su amplio recinto amurallado; logrando, para la población, la capital del “Bayliato” de su mismo nombre.

Fue cuna de Vasco Nuñez de Balboa, descubridor del Océano Pacífico y de su compañero Diego de Albítez; de Hernando Méndez de Soto y Carlos Enríquez, conquistadores de la Florida.

En 1996, la ciudad fue declarada “Conjunto Histórico Artístico”.

De su rico patrimonio destacan sus murallas y puertas. Hasta un total de seis permitían el acceso al interior de la ciudad: Alconchel, Burgos, Nueva, Santiago, Sevilla y de la Villa. La Fortaleza es otro de los monumentos de la ciudad.

Sus edificios más sobresalientes son las iglesias, como las de San Bartolomé, comenzada a edificar a mediados del s. XV y ampliada en los siglos XVI y SVII. La iglesia de Santa Catalina data de finales del s.XV, con su fachada y torre de estilo barroco, destacando su retablo mayor.

Hay que ver las iglesias parroquiales de Santa María de la Encarnación, de San Miguel (s.XV); en la que sobresalen dos portadas: la del Perdón y la de la Epístola, y la torre barroca del s.XVI.

De los conventos, destacan el de Ntra. Sra. de Gracia, el de la Madre de Dios y el de San Agustín, convertido ahora, junto con su antigua iglesia, en el Centro Cultural.

La villa ofrece abundantes palacios, como el de las Cigüeñas o de Lastra, el del Bachiller Juan Martínez de Logroño (s.XV); del Boillón y el palacio del Marqués de Rianzuela, del s. XVIII.

 

Llerena:

Son numerosos los hallazgos de útiles de sílex y piedra pulimentada encontrados en su entorno, destacando el “Ídolo de Llerena”, de la Edad de Cobre.

Tras la Reconquista, con la instalación definitiva de la Orden de Santiago en la localidad, la villa comenzó a tener entidad como cabeza de partido. A finales del s.XVI se instaló el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición, hasta su abolición a mediados del s. XIX.

Sus monumentos más sobresalientes son la Plaza Mayor, porticada de estilo mudéjar, la iglesia de Nuestra Señora de la Granada fundada en el s. XIV, destacando por su originalidad la fachada norte; el Convento de Santa Clara (s. XVI), que conserva magníficas muestras de imaginería de los s.XVI y XVII.

Cerca se encuentra el Palacio de los Zapata (s.XV y XVI) que, posteriormente, fue sede de la Inquisición. Otros importantes monumentos son el Hospital de San Juan de Dios (s. XVII); la iglesia de Santiago Apóstol (s. XV), el convento de la Merced (barroco, construido por la Compañía de Jesús) y el Palacio Episcopal (finales del s. XV).

El conjunto urbano de Llerena está compuesto de casas solariegas y mansiones hidalgas; junto a ellas abundan edificaciones populares de tipo tradicional y otras que, como evidencia de antigüedad, conservan elementos mudéjares que revelan la importancia que, históricamente tuvo el fenómeno morisco a lo largo de los siglos en Llerena.

 

Magacela:

Fue declarada “Bien de Interés Cultural como Conjunto Histórico” por la Consejería de Cultura de la Junta de Extremadura en 1994.

Su nombre procede de la antigua población musulmana de Umm-Gazala, que se refugiaba en lo más alto del cerro, al abrigo de su enorme fortaleza; aunque el origen de la población se remonta a la etapa prehistórica, como lo demuestra un dolmen situado en el llano, las pinturas rupestres en las paredes de abrigos de la “Peña del Águila”y una estela de guerrero de Bronce final, hoy en el Museo Arqueológico Nacional; y cuatro esculturas graníticas de leones en el Ayuntamiento.
Además hay indicios de época romana, como la mansión romana de Constosolia. Durante la Edad Media, son numerosas las referencias históricas que existen a partir de la llegada del pueblo islámico a estas tierras; y tras la Reconquista, la población se convierte en un crisol de culturas, conviviendo habitantes cristianos, moriscos y judíos.

El monumento más significativo de la localidad es la fortaleza prerromana, con posteriores reedificaciones, sobre todo de época almohade (s.XII).

La iglesia del Castillo, la ermita de San Antonio (s. XVI), la de los Remedios y la de los Santitos son otros edificios importantes de esta localidad.

De su arquitectura popular destaca la tipología de sus casas y su disposición, adaptadas a la fuerte pendiente del terreno, y sus numerosas portadas góticas.

 

Mérida:

Durante siglos, y hasta la caída del Imperio Romano, Mérida fue un importante centro jurídico, económico, militar y cultural; siendo uno de los centros administrativos romanos más importantes del occidente peninsular.

Su importante conjunto arqueológico y monumental fue declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad en 1993.

El Teatro Romano es el monumento más emblemático y visitado de la ciudad, donde se celebran sus famosos Festivales de Teatro Clásico, en julio y agosto, anualmente. Cercano se encuentra el Anfiteatro, recinto dedicado a espectáculos con gladiadores y animales salvajes.

La aparición de los restos de una casa señorial romana, en la misma ubicación del posible santuario mitraico, le ha dado el nombre con el que es conocida esta antigua residencia de época romana: La Casa del Mitreo, con uno de los mosaicos más interesantes y atractivos del occidente peninsular.

También destaca el Circo o Hipódromo, construido en el siglo I d.C. que tuvo un aforo de 30.000 espectadores, lo que lo convierte en unos de los mayores del mundo romano.

De las construcciones acuáticas, merece señalar los acueductos de San Lázaro y de los Milagros; la presa romana de Proserpina, el pantano de Cornalvo y los puentes sobre el río Albarregas y el río Guadiana.

Monumentos romanos son, también, el arco de Trajano, el templo de Diana y el pórtico del Foro.

En otros estilos arquitectónicos, Mérida también atesora monumentos como la Alcazaba Árabe (s. IX) y la Basílica de Santa Eulalia, declarada Monumento Nacional.

Cabe destacar también la concatedral de Santa María (s. XIII) y el Museo Nacional de Arte Romano, inaugurado en 1986. Obra del arquitecto Rafael Moneo, donde se pueden contemplar los restos arqueológicos, encontrados sobre el solar en el que fue construido, en la llamada Cripta.

 

Olivenza:

Su origen está ligado a la definitiva reconquista de Badajoz por el rey de León, Alfonso IX, en 1230 quién para compensar la participación que tuvieron los Templarios, les concedió los enclaves de Burguillos del Cerro y Alconchel; creando la “Encomienda de Oliventia”.Más tarde sería cedida por Fernando IV de Castilla al rey D. Dinis de Portugal (Tratado de Alcañices, 1297), que elevó la antigua aldea castellana a la categoría de villa. Hacia 1509, D. Manuel inicia la construcción, junto a la ermita de Ntra. Sra. de Ajuda, de un puente fortificado sobre el Guadiana, que durante la Guerra de Sucesión española es destruido; rindiéndose Olivenza, sin resistencia a las tropas españolas en 1801 (Guerra de las Naranjas). Por el “Tratado de Badajos” (6 de junio de 1801), Manuel Godoy la incopora formalmente a la soberanía española.

Sus monumentos más importantes son la Ciudadela Medieval y el Alcázar. En el interior del Alcázar, y en la anexa panadería del Rey, se encuentra el Museo Etnográfico “González Santana”con 28 salas y 9.000 piezas del acervo cultural de estas tierras.

En la fachada de la Casa Consistorial destaca el portal manuelino y la “Torre del Reloj” (finales del x. XV)

Otros bellos monumentos son la Iglesia de Santa María Magdalena (S. XVI), de estilo manuelino; la Santa Casa de la Misericordia (S. XVI), el convento de Clarisas / Hospital Militar de San Juan de Dios y la iglesia de Santa María del Castillo (s. XVI y XVII) en la que puede admirarse el Altar del Árbol, de los pocos conservados de su género, con la genealogía de Jesús.

 

Zafra:

Por su situación geográfica, en la conocida “Vía de la Plata” romana, comienza a consolidarse como ciudad; pero cuando Zafra entra por la puerta grande de la historia es con la decadencia del imperio árabe.

En 1883, Alfonso XII concedió a Zafra el título de Ciudad, con el apelativo de Muy Nobel y Muy Ilustre. En 1965 fue declarada “Conjunto Histórico Artístico de Interés Nacional”.

Entre los monumentos de Zafra destaca el Alcázar o palacio de los Duques de Feria, en la actualidad Parador de Turismo. Es un palacio del S. XV remodelado en los siglos XVI y XVII. El Alcázar es una construcción predominantemente militar en su exterior aunque dentro ofrece los rasgos de las más elegantes realizaciones palaciegas. Destaca el patio central con claustro, escaleras, galerías, salones y el artesonado de la cúpula gótico-mudéjar que cubre la capilla.

Otros importantes monumentos son la Colegiata de la Candelaria (s. XVI); el monasterio de Santa Clara (x. XV); la iglesia del Cristo del Rosario (s. XVI) y el hospital de Santiago (s. XV).

No podemos salir de Zafra sin pasear por las plazas porticadas Grande y Chica, sede de los primeros mercados que tuvieron lugar en la ciudad.

La Plaza Grande se conecta con la Plaza Chica a través del conocido como “Arquillo del pan”.

El antiguo convento de la Cruz es el actual Ayuntamiento. Apertura de la muralla son el arco de Jerez y arco del Cubo. El primero de ellos conserva el vano de entrada, con arco apuntado en sillería y capilla lateral, dedicada al Cristo de la Humanidad. El arco del Cubo es un torreón que data del siglo XV donde se encuentra un nicho con escultura ecuestre.

La hospedería de San Francisco conserva una fachada sobria, con portada de mármol, en la que está grabado un escudo de la Orden Franciscana.

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